jueves, 15 de abril de 2010

Un colombiano al vuelo

Aunque cada vez es más común viajar en avión ya que la crisis obligó a las aerolíneas a reducir costos y tarifas, los parroquianos como yo no solemos hacerlo. Como algunos de ustedes saben hace poco viajé a Estados Unidos y así aprovechar la visa que finalmente me dieron, tras tres intentos y diez años después de la primera solicitud. Es que así son los gringos.


Como les decía, yo no suelo viajar en avión. Yo soy de los que por lejos va al eje cafetero o los llanos y se carga en el carro hasta la grabadora para poner la musiquita en la veraniega finca. Primero llegar al bendito aeropuerto El Dorado. Nuestro glorioso aeropuerto internacional que es poco más que una terminal del aeropuerto de Miami, según mis cuentas tiene seis (6). Aqui a la izquierda está el mapa del aeropuerto de Miami, (no muy bueno porque la foto la tomé yo). Según mis cálculos, cada concourse -cada "rama"' es aproximadamente como El Dorado. Eso quiere decir que nuestro aeropuerto es cuando mucho la sexta parte del aeropuerto de Miami, pero con el doble de complicaciones y pereque -como dicen mi abuelita y mis tías-. La otra es la llegada de vuelos internacionales a El Dorado, que desde la primera vez que tuve la oportunidad de experimentarlo, salí frustrado y me sentí agredido. No sólo en el trato de nuestros "oficiales" aduaneros, sino que pasando seguridad te van soltando a la cochina calle. Es que así somos los colombianos. Imagínense a los visitantes llegar y encontrarse con esa primera cara. No, ¿pues qué más pueden esperar de Colombia? Bueno, pero este es tema para otro post. Lo dejaré para luego, porque así somos los colombianos.

A pesar del trancón más jijuemíchica para llegar al aeropuerto -recuerden que la avenida El Dorado está en obras de transmilenio- llegué a tiempo. Hice todo el proceso, llegué a la ventanilla de la aerolínea, dije con cara de "yo viajo mucho y me estresa su ineficiencia" el número de mi vuelo. La señorita que me atendió me dijo "siga, señor Gamboa, que tenga buen viaje" con una pequeña risita y tono burlón, con cara de "yo sé que ud es primíparo, se le nota a leguas". Subí a pasar las otras dos horas y media sentado. Qué vaina más jarta que lo citen a uno tres horas antes del vuelo ("it´s not rocket science"). Pasé un buen rato sentado tomándome a sorbitos muy pequeños el capuchino de Juan Valdez que pedí, había que alargarlo a ver si se me pasaba más rápido el tiempo. Afortunadamente me encontré con un amigo que viajaba también y nos hicimos compañía hasta que él abordó. Llegada la hora pasé la inspección de seguridad del DAS y entré. No sentí ninguna chuzada pero me revisé bien por todo lado, sólo para estar seguros. Con esa gente del DAS nunca se sabe.

Esperé un buen rato sentado a que permitieran el abordaje porque tenían alguna clase de problema, represamiento o pendejada. Sobre la hora nos llamaron a abordar pero, cosa curiosa, el vuelo partió a la hora indicada. Ahí es cuando yo me pregunto: ¿entonces para qué carajos nos citan con tanta antelación, si está demostrado que perfectamente se puede hacer todo el proceso en mucho menos tiempo? Me imagino que para evitar que todos lleguemos sobre la hora corriendo y dejando todo para última hora, como dije en mi anterior post. Es que así somos los colombianos.

Una vez en el avión me dio hambre y pensé que debí comer algo antes de subirme al avión. Le iba a pedir a la azafata que por favor me avisara cuando pasáramos por el peaje para comprarme unos pandebonitos, de esos que vienen rellenos de bocadillo y están calientes y todo. Ahora, no me pregunten cómo los calientan porque viene a mi imaginación cualquier cantidad de posibilidades, todas desagradables. Lo de pedirle a la azafata el favor es que uno por esas ventanitas no ve un carajo. Ni modos asomarse y sentir el aroma que le indica a uno que llegó a tierra caliente. Como cuando está uno llegando a Melgar. En los aviones hay que hacer acto de fe. ¿Y si al piloto le da por llevarnos a La Paz? ¿Quién se entera? Alisté los correspondientes 10 mil pesos para comprarme la bolsa de pandebonos y la botella de agua. Es mejor ser precavidos. Yo no conozco y si se me pasa el primer peaje ni idea cuándo sea el siguiente. Si sea por Cuba o ya entrando a La Florida. Dudo que sea en Las Bermudas, no creo que pasen por ahí porque dicen que allá asustan y hasta desaparecen gente. Como la guerrilla, pero en el mar, o sea piratas.

La azafata estaba como ocupada así que preferí preguntarle ya luego de arrancar. La vaina fue que me quedé dormido. El vuelo era muy temprano en la mañana y los que me conocen saben que odio madrugar aún más de lo que adoro trasnochar. Pues sí, me quedé dormido y me desperté al buen rato luego de un bache. Cogimos camino destapado o algo, por lo que supuse que deberíamos ir por Cuba más o menos. Me desperté exaltado y por instinto lo primero que hice fue mirar por la ventana. ¿No les ha pasado? ¿que uno se despierta en medio del vuelo y de una abre la ventanilla y mira? Qué pendejos, ni que uno fuera a ver todo ese azul y dijera "jummmm, ya pasamos Barbados". O "Mierda, me volví a pasar 10 cuadras!!!". Lo malo de los vuelos es eso, que uno no sabe dónde va, ni cómo va la cosa (Ok, a veces los pilotos se apiadan y cuentan algo al respecto). No es como cuando uno va para Bucaramanga y se entera de los nombres de los pueblos con sólo mirar los avisos de las tiendas: "Carnicería El Retiro", "Piqueteadero Palonegro", "Frutería Doña Gloria" ("Vea pues, llegamos a Doña Gloria Town: población 1500"). Claro que me tranquilicé un poco porque en el vuelo vi a un man igualito a Sayid de Lost. Si algo, ya tenemos el que torture a los que estén en la isla, a los otros. Es un alivio.

Este es el atardecer en el vuelo de regreso a Bogotá. Esto sí no se ve en el trancón Villavo - Bogotá. Al menos no desde esa altura



La otra para enterarse dónde va uno es gracias al ayudante del chofer que grita "EL ESPINAAAAAAL, EL ESPINAL INTERMEDIOSSSSS, CON PUESTOSSSS". Es una lástima que las aerolíneas no ofrezcan ese servicio. No sólo le ayudan al pasajero a saber dónde va sino que así se ocupan los puestos vacíos. En mi vuelo para Miami no iba ni medio avión ocupado. "MAYAMIIII, FOR LORELAI INTERMEDIOS CON PUESTOSSSSSSSS". Y esos chinos trabajan por un salario mínimo -y hasta menos, creo yo- así que no me vengan con pendejadas de que no se puede por costos, señores de Avianca. Al bajarme no hice el típico proceso de llevarme la cobija. La verdad me dio pena, aunque habría sido muy facil y todo el mundo lo hace, a pesar de que sepamos que está mal. Es que así somos los colombianos.

De vuelta a Bogotá, salí de Dallas muy a las 7 am, lo que significó llegar a las 5.30 (no a las 4 como habría indicado la norma de las 3 horas para vuelos internacionales) y me parqueé en Miami de 11 a 5 pm. 6 horas sin hacer un carajo, seis horas que se me hicieron eternas. Y sé que esto es normal, hay gente que tiene que quedarse 12 horas y más así. Qué perdedera de tiempo. Aparte que llega uno mamado. Es por eso que prefiero irme de puente cuando se pueda, salir a la hora que se me de la regalada gana, que no me toca levantarme 4 horas antes de irme, que no me hacen quitar los zapatos, el cinturón y la chaqueta, que no hay que sacar el portátil de la maleta para que los amigos vean que no hay una calibre 35 entre el monitor y el teclado. No hay que preocuparse porque se quedó el bronceador en el equipaje de mano y eso no está permitido. Puedes guardar el cortauñas en el bolsillo del pantalón si quieres (las emergencias manicurísticas pueden atacar en cualquier momento, si no pregúntenle a mis primas). Para ir a Villavicencio no hay que hacer tanta pendejada y no hay que someterse a ese estrés. La verdad no me parece divertido hacer fila para que le esculquen a uno la maleta como si uno fuera terrorista. ATRÁS!! TRAIGO UN CORTAUÑAS Y NO TENGO MIEDO DE USARLO!!

Cuando uno va a Villavo, en carro o en bus, uno se va escuchando su propia música y molestando con todo el mundo. No veo a los gringos estos aplaudiendo y diciendo "Quecaaaan tequecaaante, el burro dea-delaaante!!". Además que en inglés esa vaina no rima y "mamola" no suena igual de bacano. Sólo por eso, y para disfrutar de la informalidad de un paseo de puente, la próxima vez me voy con mis amigos a algún "balneario" colombiano a pasarla bueno y a cantar a todo pulmón bebiendo cerveza en la piscina. Además los paisajes colombianos y el verde de nuestras montañas no las iguala ni Mickey Mouse. Humilde Opinión.

Ellos ya siguen a la marmota

Marmotazos populares