viernes, 7 de mayo de 2010

La madre para todos!

Dicen que madre no hay sino una, aunque por ahí uno puede contar varias:

Que la madre patria, que la pereza -que es la madre de todos los vicios-, la madre naturaleza o madre tierra. A esta última los más confianzudos le dicen Pacha Mama, yo que soy un tipo formalísimo le diría señora Francisca y le hablaría de usted. En el ejército a uno le dicen que tiene dos madres: la de verdad y la de caucho, que es la que se usa para recibir los madrazos y ofensas. Ya sabe uno que es "molestando". Esa misma madre de caucho es la que tienen los árbitros y los taxistas. Mi odio visceral por los taxistas es público.

Bien, hoy escribo para mentarles a todos ustedes la madre. Este fin de semana se celebra el día de la madre y qué mejor momento para recordarlas -quienes no la recuerden frecuentemente- y para reflexionar un poco. Todos tenemos una madre y no se duda. Padres... de ellos sí se puede dudar. De hecho, yo -como ya había dicho alguna vez- supe cómo lucía mi papá gracias a un comercial de Davivienda. Afortunadamente no era el del "lugar equivocado", aunque también clasificaba. También dije que les debo ese post. Algún día.

Sé que no todos tuvieron la mejor de las madres y algunos hasta reniegan de ellas. Pero yo tuve la fortuna de tener como mamá a una mujer maravillosa que mientras más aprendo de la vida, más admiro profundamente. El amor que siento por ella no se discute, pero soy tan afortunado que puedo afirmar que esa mujer es admirable. No sólo crió casi que sola a un hombre extraordinario sino que también me crió a mí. Una dura. Algunos quizás saben que mi hermano vivió muy enfermo y pasó muchas penas, pero esas penas fueron llevaderas gracias a esta mujer tan especial como mi mamá. Creo que si alguien sufre tanto o más que un enfermo, es la mamá. En los últimos días de vida de mi hermano estoy seguro que mi mamá no durmió más de tres horas seguidas. Imagínense lo que es pasar la vida en hospitales durmiendo escasa y nerviosamente, para salir en la mañana corriendo a ir a trabajar -no sé con qué cabeza- y volver a la clínica unas horas despues para seguir con la rutina por más de un mes. Admirable. Y no bastándole con eso seguía pendiente de su otro hijo a quien nunca le faltó nada y por el contrario le sobró amor. Mi mamá, por más cansada que estuviera, por más triste y estresada, nunca y resalto NUNCA tuvo mal genio con la vida. Francamente no sé cómo lo hizo, creo que yo no podría hacerlo.

Por supuesto mi mamá no ha hecho todo esto sola, afortunadamente cuenta con su esposo, mi "papi Gaby", y con sus hermanas y hermanos (mis tíos adorados). Bendito sea Dios, somos una familia muy unida. Pero lo que ella hizo, como sacó adelante a sus dos hijos, no tiene palabras. Es sencillamente admirable. Honestamente no creo que haya manera de recompensarla y de darle el reconocimiento que se merece. Parafraseándome, creo que describir con palabras a mi mamá es profanar su esencia. Pocas personas creo que tienen un alma tan pura como ella. Yo sé que todos queremos mucho a nuestras mamás, y todos decimos que tenemos la mejor del mundo, pero quienes conocen a la mía pueden dar fe de esa espiritualidad que maneja -sin ser intensa ni fanática-, de esa pureza, de la tranquilidad que respira. Si me preguntan si creo en ángeles les digo que vivo con uno y que a diario le doy un beso de buenos días. Por supuesto las palabras se quedan cortas así que no seguiré mucho en este plan.

Más bien los invito a que piensen en sus mamás, en sus tías, madrinas, abuelitas. Piensen en sus mujeres y hermanas, en todas las que son madres. Nadie sabe el amor que puede sentir una madre, excepto ellas. Denle un abrazo y un beso a su mamá, díganle que la quieren. Eso es más valioso que el más costoso de los regalos. Denle una llamadita si no la tienen cerca. Si ya no está con nosotros, piénsenla y mándenle besos que esos también llegan al cielo. Yo ahora mismo estoy recordando varias mamás de mis amigos, como la señora Nata -o sea, la mamá de Nata-, la señora Rodri, y la señora Lore, a quien no conocí pero sé que me habría encantado conocer. Aprovecho la ocasión para agradecer también a mi tía-mamá Elbita. Que es una adoración y ella lo sabe.

Si usted amiga lectora es madre, le dedico parte de este escrito y le deseo un muy feliz día. Les deseo mucha felicidad a todas ustedes.

Pero más especialmente a mi mami, a Bertica, a Quica. Mami: sé que me falta decírtelo más seguido, pero procuro demostrarte a diario cuánto te amo. Hoy quiero que sepas que me siento muy feliz por tenerte a mi lado, que eres la gran bendición de mi vida. Si algún día logro parecerme un poquitico, si el día de mañana logro tener la mitad de la fortaleza y pureza que tú tienes, podré morir tranquilo. Te amo, profundamente.


Mayas.

Ellos ya siguen a la marmota

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