miércoles, 18 de agosto de 2010

Ein Taxi für den marmota

Yo creo que en una vida pasada fui taxista. Y que además fui de los más indios, de esos que se la montan a los pasajeros. De los que cobra de más a los que veía con cara de gringos, o de los que no llevan a nadie que no sea para donde a mí me sirve. Debí ser de los peores porque ahora como que estoy pagando el karma.

Hay varias cosas que yo no había vivido y por tanto me llaman la atencion aquí en Alemania: Primero el cuento del sol en el verano. Siendo las 11 pm uno sigue viendo sol, entonces claro, cuando te vas a dormir no sientes sueño y no quieres acostarte. Es como cuando a los niños los mandan a la cama a las 6. ¿Así quién va a querer dormirse? "5 minuticos máaas mamáaaa. Y te juro que guardo los juguetes". Entonces aquí ando, viendo cómo en Colombia son las 3 de la tarde, a la gente le queda medio día del fin de semana y uno se tiene que acostar. Y también curioso que cuando me levanto en las mañanas allá algunos hasta ahora están pensando en dormirse. Creo que sigo viviendo más en horario colombiano. No piensa uno: "uy, son las 12, toca almorzar", sino que son las 5 am y que algunos hasta ahora se van a levantar. Me dicen que el jet-lag es más facil de vuelta a Colombia, porque uno parte y llega el mismo día. Cuando llegue les cuento. Eso sí, me garantizaron que voy a durar una semana foqueado allá, así que no debería salir en las noches. Veremos si hago caso. Ja.

Otra cosa que pensé que sería diferente es el manejo del inglés. Yo pensé que aquí todo el mundo lo habla, pero no. En un restaurante fui a pedir comida para llevar, pero por poco no la logro. La niña que me atendió no sabía ni cómo decirme que no habla ingles, ni yo supe cómo decirle que me había dado cuenta hace rato. Pero bueno, es divertido tratar de comunicarse a señas con la gente. El primer “choque” fue con el taxista que me recogió en el aeropuerto. El taxi fue contratado, así que el man iba a buscarme a mí, pero yo casi no lo encuentro (porque no le presté atención al correo en el que me decían exactamente en qué entrada estaría el man. Yo sé, muy tarado. Los regaños los recibo en Colombia). Después de como media hora logré ubicar el taxi, pero el tipo no estaba. Me imagino que fue a buscarme. Cuando finalmente nos encontramos le dije en inglés que lo sentía mucho, que me perdí, que di vueltas por todo lado, que soy un taradeishon, que llamé a la empresa de taxis a preguntar… Cuando terminé de contarle, el tipo –que no paraba de sonreír muy amablemente- hizo con las manos el signo de pulgares arriba, me dijo “good” cogió mis maletas, las cargó al taxi… y nos fuimos. Yo me imagino que diria “uish, estos gringos si es que hablan mucho, ¿no?” Bueno, al menos en Colombia todo el que llegue hablando diferente es gringo. Sea alemán, francés, o escandinavo. De pronto aquí también. Diría “Grrrring” o alguna otra vaina así bien alemana.

El taxi fue contratado para traerme del aeropuerto al hotel, que son en ciudades diferentes. El mancito empezó a manejar, pero al rato me puso nervioso, porque empezó a mirar el GPS con insistencia, a cada rato lo movía desesperado, le tocaba por aquí, lo presionaba por allá, no sé si le cambiaba la ruta. ¡Hasta peleaba con él!! Se supone que él no sabía hablar inglés, pero luego de mucho pelear con el aparato, le empezó a decir “shut up” (cállate) … o algo muy parecido en alemán. Voy a buscar en el traductor “shará” a ver si significa algo en alemán. En fin. El tipo me traía como nervioso. Imagínense en una cirugía el médico sacando la enciclopedia Larousse y buscar nerviosamente entre las páginas, luego que ponga cara emocionada porque encontró el tema, y empiece a contar costillas para saber donde carajos es que tiene que meter cuchillo. De quinta. Supongo que el señor este era nuevo en el tema de la manejada de taxis o algo, pero no dejó de llamarme la atención.

La otra fue que el GPS "decía" algo que sonaba “osfart”, y el man luego repetía “osfaaaart”, con aparente nerviosismo. Pues claro, uno dice “marica, el man este se perdió. Señores… se murió Gamboa”. Al poco rato veo una desviación y un letrero que dice “Ausfahrt” y... EL MAN SIGUIÓ DERECHO !! Yo dije “Mierda, nos pasamos. Señoressss... raptaron a Gamboa!!”. Bueno, no es que yo sea tan importante, pero de pronto alguien pague recompensa por mí, así sea para que no me regresen. Varias veces pensé en decirle al man “oiga, ud me perdonará don taxista, ¿no? pero… ¿no teníamos que irnos por la autopista que se llama osfart? Eso le dijo el aparato”. Pero él sólo hablaba alemán y yo de aleman ni la A. Jodidos. Opté por decirme a mi mismo “lo peor que puede pasar es que nos demoremos el doble, algun día llegaré”. Al rato otra desviacion con otro aviso Ausfahrt. Ya luego lo veía a cada rato. 

Al otro día, cuando le pregunté a mi amigo qué significa la palabreja, me dijo Salida

AAAAAAAAAAAHHH, con razón. Menos mal no le dije nada al señor don taxista. Qué oso.

Ellos ya siguen a la marmota

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