martes, 3 de agosto de 2010

Yo denuncio

Esta mañana salí de mi casa y, como todos los martes -por el pico y placa- salí a esperar un taxi. La diferencia del día la hizo el clima que era particularmente lluvioso y frío. Es decir bogotano, tan bogotano como hacía rato no era. Varias veces he dado a conocer mi opinión acerca del gremio de transportadores públicos, como los señores choferes de busetas y los descarados taxistas. Si les queda alguna duda, échense una miradita en "Las perlas del tránsito", "Quiero ser taxista" y "Se le murió la madrecita" que escribí para "El Hijo de Yaneth", de Julián Hernandez, como parte de su primer aniversario.

Pues bien, esta mañana salí -en contra de mi voluntad- a las 7:30 de la mañana a esperar taxi en la calle 151 a la altura de la carrera 14. En ese punto pasa mucho taxi así que es más fácil. Yo ya no intento parar los que deambulan más cerca de mi casa porque ya sé que lo que están haciendo es pescando habitantes que vayan para transmilenio. Ya no me desgasto con ellos ni les discuto. No hay caso. Cuando me mudé a la zona me chocó el tema de que estos señores sólo llevan a la gente que vaya para transmilenio. Alguna vez yo iba a una cita médica a 20 calles de mi casa y terminé llegando tarde a la cita - además de perderla- porque ningún acomedido servidor público de estos se dignó a llevarme.

Ese día me dije "voy a hacer una campaña en contra de este gremio del demonio", pero la cosa no pasó de un par de tweets indignados y airosos, y una respuesta de Juan Pablo (@colombiascopio) quien es el director de noticias de Radio Nacional y está en el programa de las mañanas (aprovecho para hacer la cuña, escuchen 95.9 en Bogotá, Radio Nacional). Como buen colombiano, cuando el problema dejó de ser mío lo olvidé. Tengo la fortuna de no manejar un horario estricto así que puedo salir evitando las horas pico, más temprano o más tarde, y así huirle a los disgustos que estos queridísimos ex-caballeros de la cebra nos suelen causar.

Pero el día de hoy compartía taxi con un compañero del trabajo. Yo paso y lo recojo unas calles después. ¿A qué hora salimos?" -"Por ahí a las siete y media". [Escúchese aquí la música de "Psicosis", que fue lo que yo sentí cuando me dijo eso]. Salir a esa hora por un taxi, cuando está lloviendo, es estar mal de la cabeza. Igual salí preparado para esperar largo tiempo bajo la lluvia, manteniendo el mejor humor posible, disfrutando del hecho de no tener que llegar a una hora fija ni sufrir por el pasar de los minutos. Efectivamente, el tiempo pasaba, veía cómo otras personas salían y se desesperaban por la situación. Había de todo: estudiantes, ejecutivos, señoras de edad. Algunos desesperados se iban calle abajo, otros terminaban accediendo a la voluntad de los taxistas e irse hasta transmilenio. Yo veía con paciencia cómo se iban uno a uno. Alcancé a contar ocho personas esperando un taxi en menos de 50 metros. Las manos se levantaban bajo los paraguas, los taxis paraban preguntaban para dónde van y sencillamente arrancaban. Claro, como no van para transmilenio pues no los llevan. Sencillo. "Qué descaro", pensaba yo. Por supuesto yo ni intenté pararlos, dando por sentado que no me iban a llevar.

Les doy los números finales para resumir: Esperé por una hora y cinco minutos antes de que alguno me llevara a donde YO necesitaba ir, y que no pusiera problema para recoger a mi amigo, en pleno semáforo. Como les decía, en determinado momento éramos 8 personas esperando taxi en menos de media cuadra, todos mojándonos. Discutí -de buena manera, recuerden que estaba de buen humor- con dos. Me bajaron de cuatro taxis a los que no les servía ir para mi oficina.

Fuente: http://www.radiosantafe.com/page/142/?s=repùblica 
Ahora los hechos más destacables: Entre los pacientes peatones estaba una señora de al menos 70 años, con uno de estos "caminadores" mas el paraguas. Imagínense lo incómoda que estaría tratando de sostener todo mientras estira la mano a cuanto taxi pasa. Lo peor es que NINGUNO la llevó. ¿Saben por qué finalmente se pudo ir? Por que un señor pasó en su carro, vio la situación, paró y le preguntó para dónde iba y la llevó. ¡Qué gran ejemplo!

Otro taxista se detuvo a preguntarle a dos estudiantes, preguntó y no las llevó. Avanzó hasta donde estaba yo y se quedó ahí. Me acerqué y le dije "Buenos días. Una pregunta: ¿por qué ustedes los taxistas son tan descarados? ¿Por qué sólo lo llevan a uno a donde ustedes quieren?"

- "Es que yo lo llevo es a donde a mí me sirva", me respondió con total cinismo.
- ¿Y no se supone que esa es la idea de un taxi? ¿que lleven a la gente donde necesita? ¿para qué trabajan ustedes los taxistas?
- Yo trabajo por plata. En una hora de trabajo aquí me hago 30 mil pesos. Mientras lo llevo a usted, ¿cuánto me va a pagar? ¿10 mil pesos? Hay gente que me paga 30 mil pesos por ir donde usted quiere. Ahí verá si lo llevo de una vez por eso.

Indignado le respondí que no, afortunadamente tenía la libertad de decidir perder el tiempo bajo la lluvia y no darle gusto a un descarado de estos. En la oficina no me dirían nada por llegar tarde.

- No señor, prefiero esperar aquí a que alguien me lleve.
- Pues se va a quedar esperando hasta las 9. Mire, si usted fuera abogado trabajaría para el cliente que mejor le paga, ¿no? Pues igualito hago yo.

Fuente:http://www.radiosantafe.com/2009/05/06/taxistas-de-bogota-anuncian-que-se-suman-al-paro-camionero/ 
Reconozco que en su momento me pareció lógico y no supe cómo responderle. Luego me puse a pensar que no es cierto: Si uno le paga más a alguien es porque es bueno en lo que hace. Pero estoy seguro que el pendejo que le pagó los 30 mil pesos estaba muy necesitado -además de millonario- como para hacer tal cosa. Además que les sigue acolitando el descaro a estos... personajes. Además ¿cómo hace uno para saber quién es mejor taxista?

Para mí un taxista es mejor si me lleva cómoda y tranquilamente a mi destino, además por un precio justo. Si
hay un taxista que me parece excelente, le pido el número de teléfono y lo guardo. Lo llamo cuando necesite alguien de confianza. Eso les asegura más trabajo. Por buen servicio, no por necesidad. Conchudos estos.

- "Camine damos una vueltica", me dijo el señor este. ¿Vueltica a dónde? pensé yo. Ese tipo se traía algo entre manos. Me inspiró total desconfianza.
- No señor, yo no voy a dar "vuelticas", yo voy para la 93.
- Listo, yo lo llevo a la 93.
- Y por lo que marque el taxímetro.
- "Si, por lo que marque", me respondió con una cara más falsa que la de una moneda de 300 pesos.
- Bueno, lléveme pero recogemos a un amigo que está esperándome sobre la 9na.
- "¡¡Ah no, yo de colectivo no le voy a servir!!" me respondió de mal genio, cuando notó que no me le iba a subir al taxi ese. "Tenga cuidado con lo que dice, que puede ser peligroso" añadió arrancando rápidamente.

Sí señores. Pasó de descarado y cobrarme 30 mil pesos por un servicio de 9 mil, luego a intentar hacerme quién sabe qué y terminar amenazándome. El número de placas de este señor es VDS-035. No recuerdo la empresa, pero trabaja en el sector de Cedritos en horas de la mañana. Seguramente lo seguiré viendo y podré tomar nota de la empresa.

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Fuente:http://www.radiosantafe.com/2009/02/25/en-bogota-no-hay-sobreoferta-de-taxis/ 
Gracias a todo lo anterior, a través de twitter le comenté el caso a @colombiascopio quien inmediatamente llamó a la Subsecretaria de Movilidad de Bogotá y le preguntó al aire en Radio Nacional, 95.9 en Bogotá. La señora Subsecretaria dijo: "En Bogotá un taxista no se puede negar a prestar el servicio"

También dijo "anote al número de placa, llámenos a la secretaría de movilidad y denuncie el taxi. La empresa se sanciona".

Así que tengo dos propuestas para ustedes, amables lectores: Cuando sean víctimas del descaro de un taxista, tomen nota de la placa y la empresa -disimuladamente, no se vayan a meter en problemas- y repórtenlo llamando a la Secretaría de Movilidad de Bogotá al 195 o 3649400. Tómense la molestia de llamar. Yo denunciaré al señor que les digo.

A ver si algún día dejamos de estar a merced de un pésimo servicio y tener que vernos en la necesidad de pagar 30 mil pesos para que nos lleven a 40 calles. O déjenme los datos como comentarios en este post y yo llamo.

La segunda invitación es a que nos organicemos y procuremos tomar menos taxis, llevándonos al trabajo y a la casa entre conocidos. Yo voy con mi compañero de oficina siempre, aunque los martes ambos tenemos pico y placa así que no nos queda de otra. Yo personalmente -y hablo muy en serio- me ofrezco a acercar a cualquiera de ustedes. Voy por la 9na al sur hasta el parque de la 93. Me contactan y cuadramos. Me niego a darle gusto a estos taxistas descarados y conchudos. Estoy muy indignado. Digo, por si no se nota

Ellos ya siguen a la marmota

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