miércoles, 29 de septiembre de 2010

No al drama

Un post de Mema, la princesa samaria, me puso a pensar en el tema de si existe aquella persona que nos mueva el piso, que nos genere pasiones, pero que a su vez las sienta por nosotros. Es decir, que proporcione una relación equilibrada. Y tuve la oportunidad de hablarlo con ella misma, personalmente. Olvidé pedirle el autógrafo -craso error- pero espero que se vuelva a repetir. Sigamos: Considero que son muy pocas las probabilidades de que dos personas se atraigan, se apasionen, se junten, y empiecen a vivir un amor de novela. Pasa, claro. Y no sólo en las películas. Pero no sucede con tanta frecuencia como quisiéramos.

Una mujer conoce a un hombre, un hombre que tenga las suficientes cualidades para llamarle la atención a ella. Ella se siente atraída por él. Si la cosa es mutua, puede suceder que las cosas avancen y finalmente -casi irremediablemente- las pasiones se acaban para alguno de los dos. Y el otro queda sin piso así que terminará "enamorándose". Aquí es donde quiero empezar a hacer diferencia: eso no es amor, es traga, es embobe, es 'crush'.

fuente: http://bit.ly/9XgVpW
El otro caso: el mismo hombre y la misma mujer y él le presta atención inicialmente, lo suficiente para que ella se forme el video y crea que tiene futuro. Pero él va en otro plan, sencillamente no está interesado y para él es un juego. Ella se envidea, se muere por tratar de descifrarlo, o de entender por qué carajos es que él no le presta atención. Y ahí sigue la serie de pensamientos clásicos, como que todos los hombres son iguales, como que los hombres no valen la pena, los hombres no le meten corazón a las cosas, los hombres sí tienen sexo sin amor, etc.

Ahora el caso contrario, ambos se llaman la atención. Pero por alguna razón ella no está interesada. Porque ella acaba de salir de una relación, porque prefiere estar sola, porque el tipo no es material como para algo serio, en fin. Cualquier razón. Entonces es él el que se emboba con ella, el que no entiende cómo es que la cosa no funciona, y empieza a sufrir con el llamar o no llamar, el buscar o no buscar, invitar o no invitar. Como ven, no es que las mujeres sean unas brujas malévolas, ni que los hombres no tengamos corazón. Muchas veces es cuestión de momento, de timing (aquí entre nos, odio ese temita del timing).

Bien, volvamos a lo básico. Creo que el tema es diferenciar el amor de la traga. El 'love' del 'crush'. Al principio alguien te atrae. Atracción. Por ahí se empieza. Esa atracción no necesariamente es física sino que puede ser intelectual, o un no-se-qué no-sé-dónde. Si se arriesgan a empezar a salir, puede que se traguen, por lo general esto ni es al tiempo ni es equilibrado. Siempre habrá alguno que se encarrete más, por cualquiera de las razones que ya les mencioné más arriba. Pero nada, eso tampoco es amor.

El amor, el de verdad, el que no es sólo pasión sino corazón, el que incluye amistad y lealtad, el que no es de "besémonos" sino de "conozcámonos" es diferente. Ese sí es equilibrado. Es más tranquilo y racional. Claro, todos queremos llegar a eso pasando por la pasión. Lo que sucede es que no es tan equilibrado. Por definición la pasión es fuerte y desequilibrada. Es impulsiva y emotiva. Es un torrente de emociones sin freno. Ahora, yo mismo muero por una relación bien apasionada, conocer una mujer que me revuelque los más bajos instintos y que además sea mutuo. Pero tristemente no es tan probable. Siempre hay más de un lado que del otro. 

Fuente: http://bit.ly/aq8Fbz
Creo que alguien que quiera comprometerse en una relación estable y duradera debe estar dispuesto a superar esa tormenta de emociones y de inestabilidad emocional que se vive al principio. Y la palabra clave es esa: Compromiso. Imagínate una piscina, o una tina. Tranquila, calmada. Esa eres tú. Ahora lánzale una piedra, una piedra que va a salpicar cuando caiga, una que generará ondas que van y vienen. Va a armar un desorden. Esa piedra es la otra persona. Pero ese desorden poco a poco se va calmando y al final se llegará a la estabilidad que se desea, con piedra y todo. En ese punto, aunque esa piedra te saque la piedra, ya la relación es tan estable que no afectará profundamente la relación. Entonces, ¿estás dispuesto(a) a superar esa primera etapa? ¿A continuar aunque la otra persona se muestre más enamorada que tú? Esperar que ambos sientan exactamente lo mismo es utópico. Pero si crees que tiene futuro, que la otra persona vale la pena, aunque no sientas maripositas en el estómago deberías continuar. Eso es compromiso. Quién sabe, te puedes estar perdiendo una oportunidad maravillosa.

Creo que lo que nos falta es dejar de idealizar tanto las relaciones en un comienzo. Dejar de soñar con esos amores de novela, con un montón de drama. Aquellos en que las familias se oponen, en que es lo peor si Federico Rigoberto es un mecánico y que Guadalupe sea una chica fresa. Los amores de verdad son los que se afianzan en la amistad, el conocimiento y la lealtad. No en el drama. Cuando quiera drama pongo "Closer".

Ellos ya siguen a la marmota

Marmotazos populares