jueves, 12 de enero de 2012

Yo quiero a Bogotá


Hace varios años escuché de boca de un amigo (no bogotano) una frase que dice algo así: "si los que vienen a vivir a Bogotá vienen a criticarla, bien pueden regresarse".

Aunque un poquito agresiva la frase, me sorprendió y me gustó que lo haya dicho alguien que no es de Bogotá, básicamente porque lo dijo con total convencimiento y pasión. Qué chévere. Eso me dejó pensando en que los bogotanos no sentimos tanto a Bogotá, no la queremos tanto, en gran medida porque cada vez somos menos los nativos de la capital, al menos porcentualmente. En otras palabras, en un grupo de personas los bogotanos cada vez somos menos.

En Diciembre estuve en una novena con unas 10 personas aproximadamente. Bogotanos éramos tres. El resto eran caleños y bumangueses. No sobra aclarar que la pasé de lujo y que me reí mucho con los comentarios de todos. Gente divertidísima.

Lo otro que pensé es que así como los bogotanos no queremos tanto Bogotá, no tenemos tanto sentido de pertenencia, muchos de los que vienen de afuera a vivir aquí tampoco lo hacen. Se van de sus pueblos o ciudades, vienen a Bogotá, y viven criticándola, juzgando a los bogotanos, tildándonos de varias cosas que, a mi juicio, son injustas. Hombre, es que hasta los extranjeros quieren más esta ciudad que algunos colombianos. Eso es falta de educación. Si no les gusta la ciudad, si no viven contentos ¿qué hacen en Bogotá? Y eso aplica para todas las latitudes del mundo, sea Lima, Nueva York, Nueva Delhi, o Sutamarchán.

Si van a otra ciudad y ésta los acoge, les da trabajo, amistades… una vida, es de maleducados criticarla. Al contrario de estas personas, tengo grandes amigos, gente muy cercana, que adora Bogotá, le duele cuando no le va bien, y trata de construir ciudad de a poquitos. Gente de admirar.

Son personas que critican pero constructivamente. Gente que sabe aportar. Personas que además de poner su granito de arena, nos llenan de sonrisas y amabilidad y cuando critican lo hacen constructivamente y no destructivamente, como debe ser. Se sienten tan bogotanos como los nativos e incluso nos enseñan a serlo.

A estas personas les agradezco que vengan a Bogotá y nos enseñen tantas cosas bonitas de sus regiones, que nos traigan alegría, que aporten y que hagan que ésta sea toda una capital. A los demás… bueno, si no les gusta pues váyanse y no critiquen.

Ellos ya siguen a la marmota

Marmotazos populares