domingo, 12 de mayo de 2013

Bertica -Por qué admiro a mi mamá-


Bertica empezó su vida con enfermedades y complicaciones. Es la menor de las mujeres, así que era la consentida. Aparte es bajita, o como diría ella: currutaca.

Se casó muy joven y contó con la mala fortuna de que su marido no salió precisamente ejemplar. Tuvieron dos hijos, el mayor de ellos nació con problemas graves de salud y vivió toda su vida muy enfermo, hasta que finalmente murió hace unos años. El otro hijo, afortunadamente, no tuvo nunca problemas de salud, ni de malas compañías ni vicios. En pocas palabras: la maravilla de hijo (risas grabadas). Al poco tiempo de nacido el menor, el marido de Bertica se fue, dejándola sola, enfrentando la crianza de los dos niños y la enfermedad del primero.

Pero Bertica, aún no me explico cómo, se las arregló para sacar adelante ese par de niños. Los educó adecuadamente, los metió a buen colegio y se las ingenió para pagar sus estudios, que no eran baratos. Siendo sinceros, la gran fortuna de ella fue contar con una familia amorosa: sus hermanos y hermanas siempre estuvieron pendientes de todo lo que ella pudiera necesitar. 
Mientras Bertica hospitalizaba a su hijo mayor, dormía con él, pasaba noches en vela en hospitales y clínicas para salir corriendo a su trabajo, su mamá y sus hermanos cuidaban de su otro hijo. Así pasaron varios años, hasta que su hijo mayor se estabilizó y tuvo una vida relativamente normal. Tan normal que luego de varios años pudo ingresar al colegio para terminar su bachillerato y no seguir con profesores particulares. Tan normal que luego hizo su carrera como publicista y trabajó fuertemente durante varios años.

Bertica tuvo muchos años de paz, se casó de nuevo, sus hijos crecían tranquilamente. Tristemente el mayor sufrió recaídas y volvió la época de clínicas y hospitales. Volvió la época de dormir en clínicas, de tener a su hijo en cuidados intensivos, salir corriendo a su trabajo, volver a la clínica… y todo eso sin desatender a su otro hijo, que jamás dejó de sentir ese amor que ella le profesó siempre. Finalmente el hijo mayor de Bertica murió. Su cuerpo ya no resistió tanta presión y cedió.

El dolor que debe sentir una madre al morir su hijo debe ser infinito. Creo que no debe haber nada igual, es sencillamente antinatural. Es de esas cosas que no deberían suceder, que nadie se explica, pero que pasan. Cosas de Dios. Pero con todo eso, Bertica jamás dejó de sonreír. Si bien su sonrisa durante un tiempo no fue la más alegre, con un dejo de tristeza en el fondo, nunca dejó de hacerlo. Quienes conocen a Bertica pueden dar fe de que a todos los recibe con una sonrisa. Es una mujer tranquila y alegre. Al poco tiempo de esa tragedia familiar volvió a cantar con esa voz hermosa que tiene, jamás desentonando y siempre cambiándole la letra a cada canción. Bertica es admirable.

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Bertica: aunque te digo que te amo cada vez que puedo, no te digo mucho cuánto te admiro. Quisiera ser el hijo que te mereces, quisiera ser la mitad de maravilloso que tú eres. Todos los días busco la manera de hacerte sentir orgullosa y espero que llegue el día en que pueda darte si quiera un poco de lo que mereces.
Escucharte cantar de nuevo es un regalo que atesoro. Durante mucho tiempo deseé eso y ahora que lo tengo de nuevo, sonrío con cada nota, con cada canción de Soda Stereo con la letra acomodada.
De ti aprendí a ser alguien tranquilo, a tomar las cosas con calma. Si bien debo recordar disfrutar cada cosa de la vida y sonreír más seguido, procuro hacerlo todo el tiempo. La vida a veces me ocupa demasiado y me hace olvidar lo bonito que tengo. Y lo más bonito que tengo, que he tenido siempre, eres tú mami.

Mami, te admiro. Admiro tu alegría, tu paz, tu energía. No sé cómo le haces para estar siempre sonriendo. Admiro la manera en que nos sacaste adelante, la manera en que jamás me mostraste tus tristezas y preocupaciones por Sergio, para que yo siendo un niño no sufriera. Jamás sentí algo diferente a ese amor inmenso que eres capaz de sentir y transmitir. Jamás viví el drama que sabía estaba ahí. Siempre me protegiste para que mi vida estuviera llena de amor y felicidad, y no de preocupaciones de clínicas y problemas. Los admiro a ti y a Sergio, y los amo profundamente.

Gracias a Dios, soy el hijo de Bertica.

PD: Las mamás son admirables. Esa capacidad de amar, cuidar, proteger, trabajar incansablemente y no descuidar a sus hijos... es un milagro diario. De eso están hechos los milagros. De mamás.
Feliz día de la madre para todas ustedes, admirables y maravillosas. 

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