miércoles, 21 de abril de 2010

No estoy trasnochado, estoy madrugado

Yo pertenezco a esa parte de la humanidad que odia madrugar y adora trasnochar. Yo soy de esos que sufre cuando le programan reuniones a las 7 am, o que no le parece productivo llegar a las 8 am, sobretodo porque esa es la hora estandar para entrar a trabajar, así que media ciudad se vuelca a las calles entre 7 y 8 de la mañana. Prefiero llegar a las 9 y trabajar hasta las 7 u 8 pm, cuando las vías están un poco más solas y no hay tanto trancón. Además que después de las 6 se alcanzan unos niveles de concentración imposibles a las 8 de la madrugada. Ya no suenan tanto los teléfonos, no hay tanta gente en la oficina que te desconcentre, el jefe se ha ido y se trabaja más a gusto. Ojalá uno pudiera ponerse el estatus de "ocupado" como en los messenger para que la gente no venga a preguntarte pendejadas. Yo no soy de los que miran rayado cuando alguien viene y me habla como para hacerles entender el mensaje, sino que hablo y atiendo a quien se acerca, pero en labores como a las que me dedico actualmente hay que concentrarse mucho y salir de ese inframundo cuesta. El skill social se reduce al máximo y me toma algo de tiempo volver a ser persona, pregúntenle a mi ex novia que siempre me lo criticaba cuando me recogía después del trabajo. Es por eso que prefiero trabajar en la noche o ser un ser nocturno. Y no es que sea asocial, por el contrario. Pero infortunadamente mis labores actuales implican que socialice muy poco. ¿O es que cuántos desarrolladores de software conocen que sean sociables? Somos de lo más aburridor del mundo, yo mismo nos padezco (y compadezco) ¿Cuántos son catalogados como "bacanes" y se van de rumba y bailan desde un currulao hasta el himno nacional? Pocos, de seguro. Ok, pero me estoy saliendo del tema, que es lo de la madrugada.

Cuando me levanto muy temprano en la mañana, ando con dolor de cabeza, mal genio, aletargamiento y desgano que, por supuesto, me duran hasta que me acueste a dormir. Uno se levanta lelo, con el tiempo medido, desayuna de afán, o sencillamente lo hace en el camino o en la misma oficina. Sale uno de la cama y aún con los ojos entrecerrados se asesta sendo golpe contra el borde de la cama, justo en el dedo más pequeño del pié -hasta donde yo sé, los dedos de los piés no tienen nombre, cuánta discriminación Señor bendito, ellos también tienen derechos-. En fin, queda uno jodido todo el día.

Por otro lado, cuando uno está madrugado, no hay manera de desmadrugar. Eso implica regresar el tiempo, hazaña que sólo le he visto a Supermán en su tercera película. En cambio sí se puede dejar de trasnochar, de hecho el proceso es bastante simple: acuéstate a dormir. Si uno está cansado porque anda trasnochando perfectamente puede decir "caracoles, creo que me dio sueño, no trasnocho más y me iré a dormir" o algo por el estilo. Pero si madrugaste ¿cómo vas a decir: "cáspita, me llama Morfeo, mejor no madrugo más, regreso el tiempo a las 6 am y no me levanto"? Es físicamente imposible, al menos con la física que me enseñaron en el colegio (de relativismo no hablemos, que estoy madrugado, gracias).

Desde mi punto de vista las mejores cosas pasan de noche, como los debates presidenciales, que se están acabando a la media noche y eso que dando un miserable minuto por respuesta. Los partidos de futbol, baloncesto y futbol americano suelen ser por la noche. Si vemos clásicos Barcelona - Real Madrid a las 2 es porque allá en España ya son las 9 de la noche. El sexo mismo me parece más rico por la noche, me encanta la complicidad de la penumbra, la luz de unas velas. Algunas de esas cosas perderían gracia si no se hicieran de noche. Las películas de terror no asustarían igual. No me hallo levantándome a las 6 am para ir de rumba; no sé ustedes pero a mí no me dan ganas de bailar a las 9 de la mañana. Creo que si invitara a alguna niña a un desayuno romántico me miraría con cara de "pobre pendejo". Las velas "iluminando" unos huevos fritos y el café humeante no pegan. Ni hablar de un tamal con chocolate. Es más, aún si el desayuno conquistador tuviera efecto, la velada dejaría de ser velada y ya no podría invitarla a pasar la noche a mi casa, sino la tarde. "Cata, me encantó el desayuno, la he pasado muy bien. ¿Quieres pasar toda la tarde en mi apartamento? Creo que están dando Padres e Hijos". Qué vaina más jarta.

Por eso propongo que todos los trasnochadores y poco madrugadores formemos el UCOMA -Unidos contra la madrugada- nos juntemos y marchemos firmes a la Plaza de Bolivar, como señal de protesta, muy a las 11 de la noche. ¡He dicho!

Ellos ya siguen a la marmota

Marmotazos populares