domingo, 18 de julio de 2010

Empeñando mi Xbox360

Este post se lo robé a mi amigo @EddisonMoreno, quien está arrancando con su blog. Si sigue escribiendo así le auguro mucho éxito. 

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Lunes 12 de Julio 4 de la tarde.

Voy caminando por la avenida Caracas a la altura de la calle 63. Con cada paso la maleta donde va el XBOX 360 de mi hijo pesa más y más. No puedo dejar de pensar que hoy cuando llegue del colegio mirará el mueble del televisor y verá que algo hace falta. Aunque no tiene más de 8 años sé que no va a llorar, no va a haber pataleta, algo muy adentro de él le recordará: Carritos formula uno o zapatos tenis para ir al colegio - Matar extraterrestres o tener un paquete de papas y una manzana en la lonchera.

Llego a la primera casa de empeño, me aproximo al mostrador y en uno de los vidrios me reflejo. Prefiero mirar hacia otro lado.

Saco el Xbox de mi maleta y le digo al hombre del mostrador -“ Buenas tardes amigo, quería saber cuánto me puede prestar sobre este Xbox 360?". Con aire despectivo el gordo lleno de cadenas y diente de oro incrustado me dice - "déjelo ver". Toma el Xbox de mi hijo y dice -"está viejo... esto ya no sirve".

Guardo nuevamente el Xbox, doy las gracias (no sé de qué, debe ser simple cortesía) y salgo. La tarde está muy gris y las primeras gotas comienzan a caer. (No puedo borrar de mi mente la cara de mi hijo la navidad pasada cuando descubrió que por fin tenía el regalo que siempre quiso).

Entro a la siguiente casa de empeño. Una señorita de unos 25 años me recibe con una sonrisa de oreja a oreja y pregunta - "¿Que se te ofrece, en que te puedo ayudar?", yo le digo que necesito dinero y que tengo un Xbox 360. Cualquiera que no entienda español podría haber pensado que le dije alguna grosería porque su expresión cambio y solo se limito a decir "acá no le prestamos a eso, de pronto al lado".

Salgo una vez más y el proceso se repite. Empleados repletos de cadenas, camisas de paramecios abiertas hasta el ombligo, barrigas, carcajadas, escotes mal llevados, perfume barato y sobre todo, esa mirada despectiva.

Después de preguntar en más de 15 casas de empeño ya me estoy dando por vencido. Sé que mi mujer me está esperando para poder hacer la comida. Sé que mañana nuevamente Pipe me dirá ¿hoy tampoco hay onces papi? Sé que mañana tendré nuevamente que caminar muchas cuadras para poder dejar una hoja de vida en el escritorio de un empleado que me dirá "No se preocupe, cualquier cosa nosotros lo llamamos", sé que no van a llamar y sé que nunca pensé que mi vida iba a ser así.

Se me arma un nudo en la garganta y entró a la última prendería del sector. Con mi sonrisa más humilde y con los ojos rojos me acerca al dependiente y le expongo una vez más mi caso. Después de mirar el Xbox me dice..."Pues esta viejo, ¿cuánto quiere?”. Algo en mi interior se enciende (Es el primero que me plantea negocio).

Mi cabeza comienza a volar. Por lo menos durante una semana podremos comer bien, Pipe tendrá lonchera y tenis nuevos y yo podré pensar en tal vez devolverme en bus a la casa. Sinceramente le digo - "Amigo, hace unos años me costó casi un millón de pesos, está en perfectas condiciones y se lo entrego con todos los cables y un control, si quiere lo probamos, solo necesito la mitad: cuatrocientos cincuenta mil pesos" (Pienso para mí – es una ganga, no puede dejar pasar esta oferta).

El empleado no dice ni sí ni no, solo me lo devuelve como si estuviera cogiendo basura en sus manos (la llama que había en mi se comienza a apagar). Le digo: -“Cuanto me da por él?” después de un rato dice: - "Si sirve y lee discos piratas le doy 170.000".

170.000!!! Con eso a duras penas podré pagar la deuda de la tienda y ni siquiera me alcanzaría para los tenis. Se me sube la rabia a la cabeza y estoy a punto de gritarle al dependiente que estoy cansado de los tipos como él!!!! Que yo sé perfectamente que ellos compran por la mitad y venden por el doble!!!. Que esto es un robo!!! Lo miro fijamente a los ojos y le digo: "Bueno, probémoslo a ver"

Ya llevo más de una hora dando vueltas, estoy cansado, tengo hambre, solo quiero llegar a mi casa a estar con mi mujer y mi hijo.

El tipo conecta el Xbox a su televisor y cuando lo va a prender salen 3 luces rojas y un mensaje de error. ¡Me quiero morir! Yo había escuchado que eso le pasa a los Xbox cuando se dañan. El tipo se limita a decir "No sirve" y me mira como si yo lo hubiera querido robar. Me desmorono, la voz me tiembla, solo me limito a decir, "amigo, revise que esté bien conectado por detrás". El tipo mueve el cable y ya se ve imagen. Puedo suspirar, el tipo ni siquiera se disculpa.

Mete un juego y aparece un mensaje de error. El tipo me pregunta "¿No lee copias piratas?, así no le doy ni cien mil pesos”. Me descompongo, invento cualquier cantidad de excusas para explicarle que nunca quise "chuzarlo" porque no quiero que mi hijo sea ilegal. El tipo se ríe y entre dientes murmura "¡que güevón!". Saca otro disco que parece original, lo mete en el Xbox y gracias al cielo comienza a correr el juego. (Nuevamente hay una llama de esperanza en mí)

De pronto un cuadrado negro en toda la mitad de la pantalla no deja ver las imágenes. El tipo mueve el control y el cuadro no desaparece. Nuevamente dice "¡No sirve, está dañado!". Yo le aseguro que hasta hace unas horas funcionaba perfecto que intente de nuevo.

“Ya no quiero este aparato”… (comienza a desconectarlo).

Me quedo sin palabras... es mi última oportunidad, solo atino a decirle: - “Es su Televisor el que está molestando” El tipo me recrimina alegando que todas sus cosas son buenas, que el que está trayendo cosas dañadas soy yo. Paso saliva y solo le puedo decir – “por favor cambie de canal y vuelva a sintonizar el Xbox”. No sé por qué razón el tipo me hace caso y gracias al cielo el cuadro negro también aparece en un canal nacional. El tipo le da un golpe al TV y la imagen se ve otra vez bien. Cambia nuevamente el canal y se pone a jugar.

Los minutos pasan y las gotas cada vez se hacen más fuertes. Ya casi son las 5 y Pipe debe estar por llegar a la casa. Esperaba que cuando llegara del colegio yo lo pudiera recibir con un yogur y un chocorramo, así la pérdida de su Xbox sería menos dolorosa. El es un hombrecito, en 6 meses la vida nos cambió mucho, perdí el trabajo, nos tocó cambiar de casa, las salidas de los fines de semana se terminaron, tuvo que irse a otro colegio. Nunca fuimos ricos, pero por lo menos podía tener un Xbox 360 para navidad.

Pasan los minutos y el tipo sigue jugando. Me pregunto si se ha dado cuenta que yo todavía estoy al otro lado del mostrador.

Después de 20 minutos parece que se está aburriendo del juego. Creo que por fin voy a recibir el dinero. Sin embargo, saca el disco y lo vuelve a meter empujando la bandeja con su mano. Juega otros 10 minutos. No me atrevo a decirle nada porque tengo miedo de que se arrepienta.

El tipo me dice "¿Como le parece lo del pulpo del mundial?" En mi cabeza lo insulto, le digo la clase de ladrón que es, rompo a llorar, le grito que deje de jugar y que me de la plata que mi hijo ya debe estar en la casa". Solo puedo decir: -"increíble, ¿no?".

El tipo de mala gana apaga el Xbox y me bota 4 billetes sobre el mostrador, uno de ellos está en mal estado, manchado de grasa. Yo los tomo y le doy las gracias. El tipo asiente con su cabeza. Yo le digo, "por favor no me lo venda, es el Xbox de mi hijo y espero poder recuperarlo en pocas semanas".

El tipo se ríe con más ganas que nunca y dice: -"vamos a ver si esta de buenas, pregúntele al pulpo" y mientras se sigue riendo pone el Xbox en el aparador junto con otros cachivaches y un letrero grande que dice "Se vende".

Doy las gracias, le extiendo la mano y me voy. Mi maleta ya no pesa pero hay algo en mi conciencia que no me deja caminar bien.

Cruzo la calle y volteo a mirar esperando que el tipo de la casa de empeño no se hubiera arrepentido y venga a buscarme. Apresuro el paso. Estoy trotando. Agarro bien mi maleta y comienzo a correr. No quiero mirar atrás. Una sonrisa se dibuja en mi rostro. Corro y corro por las calles....

Ya estoy a una cuadra del parqueadero donde deje mi carro. Todavía estoy nervioso pero no puedo parar de reír. Siento un rezago de tristeza dentro de mí por el papelón que acabo de interpretar (creo que me lo tomé muy a pecho). “¡Pipe!”, buen nombre el que se me ocurrió para mi hijo ficticio. Entro al parqueadero, pago rápidamente y corro hacia el carro. Me siento, boto la maleta en la silla de atrás y grito lo más fuerte que puedo "TOMALOOOOOOOOOO!!!!!!” y me echo a reír. (Por fin me puedo desahogar).

Doy gracias porque todo fue una mentira para poder deshacerme de mi Xbox dañado. Doy gracias porque el Xbox funcionó perfecto durante la media hora que el tipejo estuvo jugando y sobre todo doy gracias porque el papel que tuve que representar durante más de una hora está muy lejos de mi realidad. Prendo el carro, pongo música a todo volumen y me voy.

Voy feliz, para mis adentros pienso que hice algo de justicia social. Sin embargo ese saborcito de tristeza todavía está en mi boca. Porque sé que para muchos “Pipe” está esperando en la casa, preguntándose donde estará su Xbox.

Ellos ya siguen a la marmota

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