lunes, 16 de agosto de 2010

Porque todo puede ser mejor, pero también peor.

Me encontré hace poco con una amiga quien me contó entre otras cosas que la robaron. Yo sé que últimamente ando muy crítico, pero qué carajos. Yo no tengo la culpa de que pase tanta vaina en esta ciudad llevada del... alcalde.

Cuenta nuestra 'corresponsal' que a finales de Julio, el último viernes del mes, entró al Bancolombia ubicado en Teleport -carrera 7ma con calle 114, en Bogotá-. Ella iba a hacer una consignación por millón y medio. Los llevaba en efectivo. Cuando entró al banco vio que había cualquier cantidad de gente haciendo fila carajo, esta fila se ve inmamable, debió pensar ella. Igual empezó a hacer su fila, frustrada, pensando en la típica 'eficiencia' de nuestras entidades financieras.

Al poco rato, una señora con un carnet colgado del típico lacito al cuello y marcado con los logos de la entidad. - Bancolombia, se leía claramente - dice: "Las personas que vayan a consignar en efectivo sumas superiores al millón de pesos pueden seguir por acá y consignar por gerencia. Así agilizamos un poco, por favor". En la fila, antes que mi amiga, había un señor bien vestido que dijo "Ah, qué bien, yo tengo cuatro millones" y se acercó a la señora entregándole la plata. Mi amiga dijo "yo tengo uno y medio" e hizo lo mismo. En ese exacto momento alguien atrás de ella le dijo "oiga reinita" -juro que así me lo contaron- "¿esa plata no es suya?". Ella volteó a mirar y le dijo que no, que esa plata en el suelo no es de ella. Pues cuando volteó a mirar ya no había señora carnetizada, consignador de corbata, y luego atrás ya no había 'rey para esa reinita'. Pues se esfumaron todos con la platica de mi amiga.

La nena quedó pasmada... yo me la imagino, mirando al infinito y pensando marica... me tumbaron. Cuando por fin reaccionó hizo los reclamos del caso. Recapituló y contó seis personas involucradas en el robo. Habló con el banco para denunciar pero resulta que ahí le dijeron que ellos, por políticas del banco, no tienen vigilancia adentro. "Es que el banco este queda dentro del edificio", así que los señores de Bancolombia -y me imagino que los otros bancos igual- no contratan vigilancia para el interior de sus sucursales. Qué mal.

Obviamente si hubiese algún tipo de seguridad adentro, el señor vigilante se daría cuenta que hay personas ajenas, haciéndose pasar por empleados del banco. Yo me pregunto: ¿entonces quién responde por la seguridad de uno? Claro, yo entiendo: A nostros los ciudadanos se nos ha dicho repetidas veces que no le entreguemos dinero a personas que no estén en las ventanillas. Además imprimen unos avisos bien chimbos, hechos en Word, con leyendas como "¡ATENCIÓN! no entregue su dinero a personas que no estén en las ventanillas" y "el banco no se hace responsable por dinero que se entregue a personas fuera de las ventanillas". Ventanilla, diría yo. Una. Porque banco que se respete tiene 'fuera de servicio' todas menos una. Genial, ¿no? 

Un banco de estos, con unas rentabilidades bien importantes, no es capaz de pagar un bendito celador en algunas de sus sucursales. Y para librarse de culpas imprimen unos pinches avisos que no cuestan un carajo. ¿Dónde está el derecho de uno como cliente entonces?, ¿quién responde por la plata?. "Ah no, pero ahí hay avisos en los tableros. Es que si no leen". Y bueno, ve uno unas filas impresionantes, a fin de mes, y sólo está atendiendo un cajero.

Yo no entiendo. Si se supone que la gente que trabaja en un banco sabe contar, sumar y restar, cómo es que no se dan cuenta que hay cinco ventanillas y dos cajeros. Yo nunca, y lo digo con toda seguridad, NUNCA he entrado a un banco que tenga todas las ventanillas atendiendo. Aparte como hay tanta gente, uno no alcanza a leer los minúsculos avisitos con las advertencias. Eso sí, hay un montón de panfletos, folletos y afiches a todo color invitándonos a adquirir créditos hasta para comprar iguanas de porcelana. Por supuesto aquí las entidades sólo piensan en sus beneficios económicos y jamás en los clientes. Uno es muy bien atendido cuando no es cliente. Pero vuélvase cliente para que lo empiecen a ignorar.

Los bancos en Estados Unidos, al menos los pocos que visité, son completamente diferentes. Aparte de que no hay casi filas, todas las ventanillas están atendiendo. Hay al menos una persona extra, pendiente de los clientes que entran y no saben qué hacer, para guiarlos. Hay sofás con revistas, televisor... en fin. En uno entré acompañando a una amiga. Mientras la atendían yo me senté en la sala sólo por saber qué se siente estar sentado en un banco. ¡¡Y se siente rico!!. Hasta llegó una señora a ofrecerme café. Quedé atónito y casi no me voy. Mi amiga tuvo que sacarme después de que le dije que estaba esperando mi cafecito. "Es que eso no se ve en Colombia". Ya hasta había sacado la cámara para tomarme la foto. En el otro banco entré pero a buscar un baño. ¿Cuándo se ve por acá un banco con baños? Bueno, sí, todos. Pero es que los baños son para los empleados únicamente. Allá entré, ambiente agradable, y mientras buscaba el letrerito de baños se me acercó una gringa muy amable y me preguntó si me podía servir en algo. Confieso que sentí que tenía que inventarme alguna excusa para que no me sacaran a escobazos, pero el amigo con quien iba le dijo "Hola. Estamos buscando el baño". Yo me cubrí la cara esperando el golpe pero la señora dijo "claro, está aquí al fondo a la derecha" -Allá los baños también están ahí, cosa más curiosa, chico-.

Cuando le conté a mi amigo él me decía que ellos hacen eso porque saben que si te sientes cómodo vas a querer volver. Servicio al cliente, que llaman. Listo, no lo hacen con las intenciones más sinceras. Su amabilidad es para atraerte. Pero... ¿y qué? Funciona, que es lo importante. Yo hasta casi abro cuenta de ahorros con los ocho dólares que tenía en el bolsillo de la pantaloneta. 

En fin. En otros países el cliente es rey. El cliente tiene la razón. Te atienden muy bien, por las razones que sean. En cambio aquí te maltratan, no te atienden y, tras de todo, si te roban es tu culpa. Ya sé de dónde sacó la bendita idea el alcalde.

Ellos ya siguen a la marmota

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