jueves, 23 de febrero de 2012

Se perdió el romance se perdió.


Este mundo tecnológico y cambiante que nos ha tocado nos cambió las costumbres, particularmente las románticas. Ya no se estila amar a la vieja usanza. Qué triste. Si yo les digo que se imaginen una escena romántica es más probable que piensen en un poema de Cyrano declamado frente al balcón de la amada, no en un adolescente mandando corazones por el chat de BlackBerry.

Asurancetúrix. Fuente: http://bit.ly/AkTefQ 
Empecemos porque ya no hay balcones. O los hay pero en edificios de conjuntos con una densidad demográfica que acaba cualquier intento romántico. Imagínense a un personaje con guitarra en mano cantando "si nos dejan" frente al balcón del apartamento de la Dulcinea de turno. Imposible, sencillamente porque de ahí para arriba hay otros 10 balcones. Y si la sujeta vive en el décimo piso toca con megáfono. O traer planta eléctrica e instalar unos parlantes poderosos. Ahora… están los vecinos quejumbrosos que no disfrutan del amor ajeno y mandan apagar la planta. Desconsiderados. O imagínense un baldado de agua fría -en el mejor de los casos- desde un piso 9. Esa vaina debe pegar durísimo.

Entonces no usamos el romance más calmado, que es el que me gusta pero que no se escucha en el último piso, sino que llegamos con el conjunto vallenato o los mariachis. El amor puro se revive entre "ayombes" y "ayayayay mi chaparrita". Así las cosas, se optó por entrar directamente al apartamento de la cortejada, cosa que daña el efecto sorpresa, el "tan diviiinoo" y lo reemplaza por un "mierda, y yo sin arreglar". Con el tamaño de los apartamentos de ahora, ese primer beso de amor se tiene que acomodar entre guitarrones, trompetas y sombrerotes, o acordeones, cajas y botellas de Old Parr. Salud, compadre.

Hoy en día ya no se ve a un muchacho enamorado caminar con rosas en la mano, porque se las deja en el muro de Facebook a su enamorada con la leyenda "oiga, la quiero". Y es que las expresiones de amor se redujeron de varias cuartas con rima a 140 caracteres. ¿Qué carajos puede uno decir en un tweet? Y lo digo yo. Ahora tiene más validez una relación si se cambia el estado en Facebook, que si se le cuenta a los papás. Un compromiso no se celebra ante Dios o notario, sino ante los 350 contactos de cada uno en la red social. Y se piensa más antes de anunciarlo, porque si pasan de "in a relationship" a "single" tendrán que pasar por los 42 comentarios chismosos preguntando y los 128 likes, como si la tusa no fuera suficiente.

Fuente: http://bit.ly/yfXQ6B
Hoy en día las mujeres no dejan caer un pañuelo al suelo sino celulares, como le pasó hace poco a mi amiga @ddianasalazar. El acto de levantar el pañuelo, limpiarlo y mirar sonriendo a los ojos de la doncella se reemplazó por el alcanzar batería, celular y tapa, armarlos aparatosamente y mirar a la vieja con cara de "marica, se le dañó el celular".

Tampoco existe ya la escena de una adolescente hablando por teléfono con su novio, ella estando sobre su cama y dándole vueltas de manera juguetona al cable del teléfono. Ya no hay cablessss. A lo único que le dan vueltas es a la despedida: "cuelga tú…. ¿colgaste? … YO TAMPOOOCOOO… JAJAJAJA".

Definitivamente la tecnología ha herido de muerte el romance. Personalmente trato de no perderlo, de abrir la puerta del carro, de correr la silla en el restaurante, de mirar a los ojos y decirle lo linda que se ve. Aunque para algunas mujeres eso puede ser cursilería, seguiré haciéndolo hasta que encuentre la dueña de mi corazón -insértese música con violines-. Y ni hablar de terminar relaciones. He sabido de casos en que se terminan por SMS, se los juro. Particularmente me parece cobardía. Ni que no existieran los correos electrónicos.

Ellos ya siguen a la marmota

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